Al amanecer la luz del sol lucha contra las tinieblas y al final las vence.
La luz es fina, valiente, con capacidad para hacerse dueña del mundo sin ruidos ni violencias. No hay rincón que se le resista. Basta una mínima rendija, un agujero insignificante, para que la luz penetre e ilumine el interior.
Podríamos imaginar lo que sería la sociedad sin la luz, natural y artificial. La luz habla de bien, de bondad. En el reino de la luz, todo es bien.
martes, 15 de abril de 2008
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1 comentario:
Me dejas de una pieza... hermosas palabras que se corresponden con esta agradable imagen...
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